Preguntas curiosas

Por qué tantas personas hablan a gritos por teléfono si se trata de una llamada del exterior?

 

Por qué cuando uno está buscándo una dirección en el auto apaga el radio ?

 

Por qué cuando llegamos mojados a algún lugar siempre nos preguntan si está

lloviendo ?

 

Por qué después de una peluqueada le ponen a uno el espejo en la cabeza cuando ya no hay nada qué hacer ?

 

Curiosidades de Camilo Durán Casas

 

Edición Diciembre 29. 2016


Profesión Cocinero

Sueños y desencantos en la profesión de moda

No hay canal de televisión en el cual no presenten semanalmente algún de cocina en los cuales jóvenes y muchachas cocinan sus platillos favoritos, y los sometan a la evaluación de un reconocido chef. El mismo formato se repite en muchos países; el cuadro de un ilusionado principiante con uniforme de cocinero y  un experto que califica o descalifica su trabajo es popular en  muchos países; sólo cambian el idioma y los ingredientes del plato pero los rostros ilusionados de los concursantes son los mismos.

 

De esta manera se ha promovido en los últimos siete u ocho años la idea de que la profesión de cocinero es la puerta al éxito para los jóvenes que  buscan orientar su vida profesional hacia un área distinta a las muy competidas y, a veces aburridas ingenierías o hacia las muy costosas carreras médicas.  Los recién graduados del colegio se deslumbran  por esa visión de un chef en su uniforme, dando instrucciones aquí y allá,  seleccionando productos exóticos para aplicar  en ellos su inagotable creatividad y el “toque maestro” que hace de su restaurante la meca de los amantes del buen comer y el sitio de moda en el mundo  gastronómico.

 

Pero la realidad no tiene siempre el aroma de una salsa apetitosa.  La realidad huele a kilos y kilos de cebollas que los estudiantes de gastronomía deben pelar y  cortar durante meses, sin acceder a la verdadera cocina donde el chef da rienda suelta a su genio creador.   Porque en Bogotá, Paris, Berlin o cualquier ciudad del mundo la escuela para ser cocinero sigue la misma ruta:  los aprendices o practicantes son asignados  a realizar tareas básicas y muy pocas veces se les da oportunidad de observar cómo se prepara una receta, la forma ideal para reparar una salsa que se pasó de punto,  o  cómo se evalúan los ingredientes para garantizar la calidad del platillo.

 

 Relegado a las labores más rutinarias y menos satisfactorias de la cocina, entrando temprano al trabajo para lavar, pelar y cortar, y saliéndo muy tarde después de recoger y organizar las baterías de cocinas del chef,  va perdiendo el aprendiz su entusiasmo y  se van desinflando sus sueños como se desinfla un globo pinchado con un tenedor. 

 

Otra faceta de este aprendizaje tiene que ver precisamente con el hecho de que las condiciones laborales del practicante  son deficientes y desventajosas. Muy frecuentemente, o no se le paga, o su salario es ínfimo porque desde el punto de vista del propietario del restaurante, “ tiene la oportunidad de aprender y eso vale más que un salario en efectivo”.   En otras palabras, se saca ventaja de ese joven o muchacha que estudia gastronomía, aprovechándo el hecho de que las prácticas en esa profesión son parte fundamental de su preparación académica.

 

Y hablando de la academia,  en muchas ciudades hay sobre oferta de institutos y escuelas de gastronomía que  cobran a los estudiantes una fortuna para formarlos en la profesión, pero que en muchos casos no tienen un programa estructurado ni profesores adecuados para garantizar que al finalizar los tres o cuatros años de carrera, el estudiante cuente con conocimientos calificados y la visión  real  que le permita ejercer satisfactoriamente su profesión

 

No es de extrañar entonces que uno de cada dos (*)  estudiantes de gastronomía boten el limpión a la mitad de sus estudios, y que muchos de los que finalizan la carrera se orienten después hacia otro tipo de trabajos porque no encontraron en su profesión lo que habían soñado:  la vida dinámica, creativa y financieramente bien compensada de un chef.

 (*) IHK . Industrie und Handelskammer

Una historia de Navidad

No siempre las historias de Navidad nos llenan de alegría; a veces nos invitan más bien a la reflexión acerca de las circunstancias difíciles de muchas personas

Hace  más de una  década acostumbrabamos mi hermana menor  y yo, a visitar una vez al mes un hogar para niños huérfanos que está en el sur de Bogotá, en una zona deprimida económicamente, donde habitaban personas de escasos recursos. Ese hogar lo creó una monja española, la madre Valeriana, quien se apartó de su comunidad para dedicarse en cuerpo y alma a la ardua labor de recoger niños abandonados en las calles y darles un techo, alimentarlos y ser para ellos padre y madre a la vez.

 

Allí conocimos a dos hermanas, entre  5 y 7 años, Nuria y Nixa, quienes sufrían de una rara enfermedad que había transformado su piel en una tela extremadamente delgada, casi imperceptible que sangraba al menor contacto, les generaba ampollas dolorosas  y las obligaba a llevar vendas permanentemente. Debido a esa condición de su piel desde la cabeza hasta los pies, las dos hermanas tenían  pánico hacia el contacto de otras personas, de manera que sólo las saludabamos de lejos, y ellas miraban a la gente en silencio, con unos ojos grandes, muy grandes y muy temerosos.

 

Esos mismos ojos los volví a ver esta semana. Al  abrir  la edición digital de El Tiempo, un períodico colombiano que semanalmente leo, me encontré con los ojos grandes de  Nixa y me enteré qué ha sido de las dos hermanas en este tiempo; leí que  Nuria murió hace pocos años debido a problemas cardíacos, y le sobrevive Nixa, ya convertida en una mujer adulta que dedica parte de su tiempo a cuidar a los niños enfermos que viven en el hogar.

 

Lo que Nixa comenta a la periodista, su  percepción de la vida, sus sueños, la tranquilidad  que muestra,  inspiran admiración  y reflexión, y nos muestra una vez más, que son aquellos quienes más sufren, los que viven cada día del año como un regalo.

 

Que es Dios para ti? – pregunta la periodista, “ Una persona que me ha ayuda mucho. Que está dado a nosotros; no importa que se haya llevado a mi hermana, yo siempre lo quiero mucho. Creo mucho en Él. A veces, cuando no me salen las cosas bien, le digo, Diosito, ayúdeme y me ha ayudado mucho"  responde Nixa.   

 

Ese convencimiento de la bondad de Dios, en alguien que sólo ha conocido el abandono de sus padres, la enfermedad, el aislamiento, y la muerte de su hermana,  me  hace plantearme muchas preguntas, por ejemplo acerca de cómo reaccionamos ante pequeñeces cuando no todo sale como queremos.   

 

La historia  de Nixa impacta, a quienes somos creyentes y con seguridad a quienes no lo son.  Porque muestra un espíritu luchador que no cede ante el infortunio,  una mujer joven y enferma que mantiene la esperanza en una vida mejor y  encuentra en sí misma algo para compartir con otros, con los niños huérfanos que han continuado llegando al hogar de la hermana Valeriana.  Por eso esta es mi historia de Navidad para compartir este año.

 

Por limitación en el espacio no incluyo la entrevista con Nixa la cual  está disponible a través de www.ELTIEMPO.com/Salud Hernández-Mora  24 de Diciembre. 2016

Cuestión de Conciencia

Los valores y nuestra ética personal se reflejan en decisiones sencillas de la vida diaria

Alguien hablaba en un programa acerca del arte de reclamar y me llamó la atención la frase. Pensando sobre diversas situaciones  propias y de otros,  llegué a la conclusión de que efectivamente  reclamar es realmente un arte que requiere la combinación de habilidad  comunicativa, precisión  tacto y paciencia, mezclados  en las proporciones exactas para lograr que la reclamación obtenga resultados positivos.

 

Todos sin excepción tenemos que presentar en algún momento  como clientes o consumidores una queja, ya sea en un restaurante porque lo que pedimos no es fresco o no  sabe bien,  en  un almacén porque el producto que adquirimos no cumple con lo prometido,  o  ante una entidad  cuyo servicio no consideramos satisfactorio.  Y la manera como lo hacemos convierte la queja en un acto de cooperación entre  proveedor y consumidor con un final feliz, o en una confrontación en que ambas partes pierden.

 

Reclamar no es un placer, ya el simple hecho de volver al almacén para devolver un producto nos genera descontento, pero es mejor tratar de mantener la calma porque iniciar una reclamación con cara agria y gestos poco amigables es empezar con el pie izquierdo; el vendedor o la vendedora se ponen alerta y dispuestos muchas veces a no escuchar el motivo de nuestra insatisfacción. De allí en adelante la discusión está asegurada; posiblemente nos cambien el producto o devuelvan el dinero pero habremos perdido bastante energía en el camino.

 

Si la reclamación la hacemos por teléfono, la situación tiende a ser aún más complicada. Muchas empresas contratan para la atención al cliente  servicios de call center  cuyos empleados responden sólo con monosílabos y automatismos, y no hay nada peor para un cliente disgustado que verse obligado a discutir con una persona cuyo rostro no ve, y que la mayoría de las veces no se siente comprometido con la compañía para la que trabaja y mucho menos con el cliente furioso al otro lado de la línea.

 

Cómo presentar nuestra queja de manera que logremos un resultado positivo ¿  No soy experta en el tema pero se me ocurren varias ideas:

 

Nos damos cuenta que el producto no funciona o no nos satisface ¿ No corramos de inmediato a reclamar. Mejor esperar un día, para asegurarnos de hacer la queja con ánimo calmado; eso de consultar con la almohada funciona.

 

Antes de ir a reclamar, preguntémonos cúales son nuestras expectativas acerca del producto y cual o cúales en concreto no se cumplen.  De esta manera tenemos un argumento claro y concreto para comunicar el descontento.

 

Al  entrar al almacén, recordemos sonreír y repetirnos que el autocontrol es importante, automáticamente cambia nuestro rostro y el tono de la voz,  y eso obra milagros.  Un refrán popular dice que el tono hace la música y aplica muy bien a esta situación:  un cliente insatisfecho que habla a gritos logrará poco,  la misma queja expresada en tono normal generará mejores resultados.

 

No surten efecto nuestra amabilidad, sonrisa y argumentos precisos?   Claro que se agota la paciencia y  empieza a subir la marea.  Nos ha sucedido a todos, y  si recordamos esas situaciones poco agradables, concluímos que hay  varias formas de resolver una queja no atendida o resuelta:   tratar de hablar con el jefe de quien nos atiende pues tal vez este dependiente no tiene experiencia suficiente o no puede tomar decisiones, y el jefe evaluará las opciones disponibles.

 

Enviar una carta presentando nuestra insatisfacción y diciéndo claramente lo que esperamos de la firma o negocio ante quien nos quejamos es otra opción.

 

No funciona ninguna de ellas y el valor del producto es alto ¿  Dirigirse a las entidades de control toma tiempo, tal vez no nos devuelvan el dinero pero al menos habrá una queja formal, que será analizada y genere un mayor control sobre el fabricante o vendedor. A largo plazo hemos logrado un efecto sobre el comerciante o fabricante que no cuida la calidad de su producto.

 

Y si el reclamo nunca fue atendido no gastemos más energía y tiempo en quejas no resueltas:  comuniquemos  nuestra insatisfacción a amigos y parientes pues la referencia verbal acerca del mal servicio o del producto de baja calidad es muy efectiva y muchos se abstendrán de adquirir ese producto. Perdimos nuestro dinero al haber adquirido un mal producto pero el fabricante o el proveedor perderá 10 veces más clientes. 

Lo que nos deja el Año Viejo

Al cerrar el año vale la pena hacer un balance, qué nos deja el año que se va?

A nivel privado, espero que cosas positivas para cada uno: enseñanzas –porque cada día es un aprendizaje-  oportunidades que aprovechamos,  momentos de disfrute y alegría.  Seguramente en el balance hay también momentos difíciles, situaciones que nos pusieron a prueba.

 

Pero quiero ocuparme más bien del balance del 2016  a nivel de nuestra sociedad y  encuentro alguna que otra noticia amable y positiva, pero tengo que señalar que en estos doce meses hubo muchas decepciones.

 

Empezemos por lo positivo como colombiana destaco el convenio de paz firmado entre la guerrilla de las farc y el gobierno.  En una anterior edición comentaba que hacia el futuro este hecho va a significarle a mi país tranquilidad, más seguridad y posiblemente bienestar.

 

Igualmente positiva fue el levantamiento del veto de USA  a  Cuba, y el inicio de relaciones entre esos dos países.

 

Ya casi al finalizar diciembre Obama anunció la ley que prohibe la exploración petrolera en buena parte de las costas de Alaska. Estamos lejos de esa región y creeríamos que a nadie aparte de los habitantes de esa área interesa esa noticia. Pero no es así,  limitar la exploración petrolera en los mares tiene efectos sobre el resto del mundo, la degradación de la naturaleza tiene repercusiones globales y una ley que la evite es una buena noticia para todos, en todos los países.

 

Y ahora, , las grandes decepciones que nos deja el 2016 :   La defraudación del espíritu olímpico por parte de los deportistas rusos.  Poco antes de las olimpiadas Brasil 2016   estalló el escándalo que ya ha sido oficialmente comprobado:  durante años cientos de deportistas rusos recurrieron al dopping para obtener medallas en juegos internacionales y olimpiadas mundiales.  

 

El deporte desde la antigua Grecia busca exaltar lo mejor del ser humano: el esfuerzo, la constancia, el desempeño transparente de los competidores.  El escándalo del dopping en las olimpiadas acabó de un golpe con ese ideal. Cómo motivar a la juventud para que compita sanamente si lo que observan es que el engaño y la triquiñuela dan mejores resultados y sin tanto esfuerzo?.

 

 

El escándalo de Volkswagen :   Una de las firmas emblemáticas de la industria automotriz mundial VW, terminó aceptando que sus autos diesel producen mayor emisión de gases que la ofrecida en su publicidad e información técnica.  Después de un largo proceso debió reconocer a sus clientes en Norteamérica que los autos que compraron no cumplen las expectativas y que fueron objeto de publicidad engañosa.  Eso le implica a la firma VW recompensar económicamente a miles de clientes en América, y encarar posiblemente iguales dificiltades en otros países.

 

 

La consecuencia más triste de este suceso es que con ello se le causó un gran daño a la impecable imagen de los productos  “ Made in Germany” .  Desde una cuchara hasta una central termoeléctrica, pasando por una gama  inimaginable de productos, todo lo manufacturado en Alemania es bien recibido en otros países gracias a su tecnología e innegable calidad.  Esa imagen ha sido lesionada por lo sucedido con los autos VW diesel.

 

 

La elección de D. Trump:   Aunque es casi de opinión general que H. Clinton no era la candidata ideal, millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos estaban convencidas que si  había que escoger entre dos males entonces la opción era elegir  el menor.  Pero el complicado sistema electoral americano jugó una mala pasada y  se cierra el 2016 con lo que es tal vez  la gran decepción mundial de este año, la elección de Trump como presidente.  Con excepción de Rusia – qué curioso,por qué será? -, el resto de los países tiemblan al preveer las complicaciones que traerá a todo nivel la errática política de Trump.  Como decimos los colombianos cuando algo nos asusta “ apague y vámonos “ ...